La pediculosis es la infestación por piojos. El prurito es el síntoma predominante de esta parasitosis. El piojo tiene una longitud de 1-2 milímetros y tiene tres pares de patas provistas de ganchos que les permiten agarrarse a los cabellos. Se nutre de sebo y a veces, de sangre, es por esto que no puede sobrevivir largo tiempo lejos del hombre.
La hembra del piojo pone durante su vida alrededor de 200 huevos, llamados liendres, que se localizan sobre todo por la nuca y detrás de las orejas. Los huevos se agarran a los cabellos con una sustancia pegajosa que no se desprende con el agua.
Después de una semana se entreabren y dando vida a las larvas que se convierten en piojos adultos, y éstos están a su vez en posición de producir sus huevos en el plazo de una semana. El piojo es muy hábil escondiéndose, no soporta la luz, por ello es difícilmente visible en el cabello. Para captar su presencia es más fácil buscar sus huevos, que son blancos y ovales, distinguibles de la caspa pues ésta es de forma irregular y se desprende del cabello con un soplo.
La pediculosis no es señal de escasa higiene y golpea a personas de todos los rangos sociales. No es peligrosa para la salud pero es fuente de grandes preocupaciones para los padres.
PREVENCIÓN: el piojo es predecible: no salta, no vuela y se mueve lentamente. Su expansión suele provenir de lugares públicos.
Los padres deben llevar un control frecuente de la cabeza de sus hijos para detectar la posible presencia de liendres y piojos. Para prevenir su aparición de pueden utilizar productos que crean un ambiente desfavorable al asentamiento de liendres en el cabello, como el Champú Ovopid y la Loción Ovopid, que no debe enjuagarse. Aplicarla todos los días, sobre todo, en la nuca y detrás de las orejas.